lunes, 3 de octubre de 2011

Sanatio. novela Histórica.


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Introducción Histórica

La trama de la novela se desarrolla entre los años 39 y 37 a.C. en Hispania. Por esos años, la Península estaba controlada política y militarmente por Roma, que hasta el 27 a.C. no dejaría de ser una República, pero ya sí era un imperio con otras varias provincias bajo su ala a lo largo del Mediterráneo.
      Hispania era una de las provincias más importantes de Roma. Se encontraba dividida en dos provinciae: Ulterior y Citerior. Aunque, ya a mediados del siglo I a.C., el dominio en estos dos vastos territorios era casi total, se puede considerar, con matizaciones, que el grado de romanización de la Ulterior era mayor que la Citerior, asociado en gran medida a que aquélla presentaba un superior desarrollo urba- nístico. El mayor revulsivo en este sentido vino determinado por la política de fundaciones puesta en práctica en los tiempos de Julio César, el cual llevó a cabo un importante plan colonizador y de municipalización en la Ulterior, de resultas del cual se fundaron ciudades romanas como la colonia Genetiva Julia (Urso), Asta Regia o Hispalis, entre otras muchas.
      Un protagonista omnipresente en toda la novela, algo así como la Rebeca de la película homónima, es precisamente el dictator Julio César. El motivo de esta presencia silenciosa es que, aunque fue asesinado en el 44 a.C., los acontecimientos que se desarrollaron durante los años siguientes fueron herederos de su política en vida. La guerra civil que se desarrolló durante años, la consecución y reparto de poderes entre los triunviros, la permanencia de sus legiones en diversas partes del orbe dominado por Roma, la política colonizadora llevada a cabo por sus herederos políticos, son factores que determinan que su muerte no acabara con su influjo. Más aún, Octaviano, su hijo adoptivo, fue el que, al final, se alzó con un poder unipersonal, allá por el 27 a.C., lo que se conocería como Principado y que terminó desembocando en un poder imperialista en toda la máxima amplitud de este concepto. El que más tarde se haría conocer como Octaviano Augusto se proclamó su heredero, no sólo en su papel político y militar, sino de su ideario. Tras la muerte del dictator se inició una guerra civil encaminada a acabar con los asesinos de César y el gobierno de Roma fue dirigido por tres cónsules: Octaviano, Emilio Lépido y Marco Antonio. Entre los tres se repartieron el gobierno de las diversas provincias quedando en los primeros años las provincias hispanas bajo la batuta de Lépido. Pero Octaviano y Marco Antonio pronto despuntaron frente a Lépido. Se repartieron nuevamente las provincias y Octaviano le arrebató a Lépido Hispania, sabedor de su valor estratégico y económico. Al final, una inevitable guerra civil se desató entre Octaviano y Marco Antonio que no se resolvió hasta el 31 a.C. año en que éste último fue derrotado en Actium.
      Este es el ambiente histórico en el que se encuadra la historia que narra esta novela. Veamos ahora sus personajes.
      En el año 39 a.C. el gobernador designado por el senado para las provincias hispanas fue, efectivamente, Cneo Domicio Calvino. Los hechos que se narran en el texto, referentes a su carrera militar antes de su arribada a la Península, son ciertos. Igualmente, son reales el ataque del rey Bogud a la ciudad de Gades y a su templo de Heracles-Melkart con la intención de hacerse con sus riquezas, el ataque a Tingis de su hermano Boco y el que este hecho determinara el final de la incursión mauri en la Ulterior. También es cierto que en el 39 a.C. se produjo el levantamiento en los Pirineos de los indígenas cerretanos e, igualmente, Domicio Calvino fue nombrado imperator por sus tropas cuando se alzó con la victoria que celebró adecuadamente en Roma meses después, en el 36 a.C. Todos los hechos narrados, de los que se conoce muy poco en sus detalles, están documentados, pero la parquedad en las descripciones de los mismos me ha impulsado a inventarlos y darles un contexto que me viniera bien para encuadrar la historia que centra esta novela.
      Es de lógica considerar que en la Península existieron legiones en esos años. En los textos que han llegado hasta nuestros días no se afirma cual o cuales fueron en realidad. Por la responsabilidad y los conflictos bélicos con los que se tuvo que enfrentar Domicio se puede afirmar que debieron existir, por lo menos, dos legiones para afrontar tales ataques; algunos autores llegan a considerar que pudieron ser, incluso, tres. Me he atrevido a indicar que fueron la XXVIII y la XXX porque de ambas estuvieron en estas tierras y se pierde su rastro en la Península por los últimos años de la década de los 40 a.C. Indico en el texto que, más tarde, aparece en Hispania la XX Valeria Victrix, porque, efectivamente, en algún momento de la década de los 30 a.C. —al parecer alrededor del año 36 a.C.—, esa legión fue enviada a estas regiones y se la documenta participando en las guerras cántabras. He osado por tanto aunar el descono- cimiento real de esos datos para utilizarlos en el beneficio de mi narración y, proporcionarle así, mayor nivel de verosimilitud a la historia.
      El resto de los personajes, Marco Galerio Celer, Cayo Ulpio, Marcelo, Tito Fabio Buteo, Lucio Naevio Balbo, Cneo Decio Aquila, Decimo Junio Silano, Emilio Paullo… son de mi invención, pero he procurado que la combinación de su tria nominanomen, praenomen y cognomen— siguieran lo más perfectamente posible las normas de la compleja onomástica romana. Todos son de mi invención, excepto el duunviro de Hispalis, Lucio Horatio Victor; buscando documentación encontré que, en las excavaciones de la Plaza de la Encarnación de Sevilla, había aparecido una inscripción haciendo referencia al duunviro de igual nombre, que ocupó este cargo dos veces en el siglo II o principios del III d.C. Por supuesto, no pude evitar incluirlo en mi historia aunque fuera con unos siglos de antelación. Un pequeño homenaje.
      Por último, he intentado hacer un esbozo lo más riguroso posible, pero muy somero, de la vida cotidiana en las domus romanas, de la forma de vida en las legiones y del funcionamiento de las valetudinarias de los campamentos romanos. Con respecto a estos últimos he de decir que, como tal, los hospitales de las legiones no funcionaron de una forma reglada hasta la época de Augusto, pero como ya existen datos de estas unidades dentro de los ejércitos de Roma durante la época de Julio César, los he incluido como una  estructura funcional y ya delimitada dentro de los campamentos en el periodo que abarca mi historia. Otra aclaración que me gustaría hacer es con respecto a la caballería legionaria. Las explicaciones que se dan en el texto son ciertas. Eso sí, la figura del tribuno sexmenstris no está muy bien definida, pero existió durante un tiempo al final de la República. Es una figura que no debió de tener mucha trascen- dencia porque no tardó en ser sustituida por la de prefecto, oficial que se ocupaba de la caballería legionaria y de la auxiliar, y cuya categoría es superior a la de tribuno angusticlavio. Por ello, me he permitido recuperar para Marco Galerio Celer el cargo de tribuno sexmenstris y darle la relevancia que debió tener, por necesidades de argumento. Al igual, el papel de los centuriones en la caballería fue efímero, siendo el de decurión el cargo que aparece en la mayoría de los textos; lo he recuperado por interés de argumento.
      En resumen, la historia que cuento en esta novela está ambientada en una época concreta de la que se conoce muy poco. El foco de atención se encontraba en otras partes de los dominios de Roma, los conflictos civiles y las luchas entre triunviros, e Hispania estaba casi pacificada. Ello condicionó que sus hechos, poco relevantes en relación a lo anterior, no fueran documentados en detalle o tal documentación se perdiera irremediablemente.

      Como comprobarán si se leen toda la historia, la misma sólo es resultado de mi imaginación… que todo lo puede, sin duda.
      Espero y deseo que les guste y que disfruten tanto leyéndola como yo disfruté escribiéndola.
Lola Montalvo
2010
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© María Dolores Montalvo Carcelén
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Diseño portada y fotografía de contraportada: © José Montaño
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ISBN: 978-84-614-3280-6
DL: SE 5830-2010